Anoche vi a Luz Casal en concierto. Resumiendo: Espectacular.

Esta mujer que parece tan tímida, cuando se arranca a cantar es un animal escénico e interpretativo, es un costal de emociones descubierto. Su luz es una cascada sonora.

Esta mujer, formada y estudiada en artes escénicas y música, se metió a la gente en el bolsillo porque sabe cómo hacerlo, es una parte más de su trabajo. Y qué bien lo hace.

Esta mujer es fuerza y luz, como su nombre. Luchadora e inspiradora; mientras la admiraba anoche me decía «es posible, no te rindas». Mientras la escuchaba anoche pensaba «cuánta razón, el amor es cosa de dos y solo esas dos personas conocen su verdad… Los poliamorosos no deben entender absolutamente nada». Y sonreí.

También lloré, porque el AMOR como lo canta esta mujer es tan extraordinario como doloroso, en ocasiones por tóxico, otras porque sí: las cosas no siempre son como queremos y esos saquitos de emociones existen para hacernos sentir, ya sea para bien o para mal.

Esta mujer -su discografía y su vida- es un continuo aprendizaje: es evolución, siempre sacando su mejor versión. Y eso se le nota: su forma de moverse, la actitud corporal, la estructura del concierto, su estilismo oportuno y elegante, su forma de transmitir a través de su voz, pero también con su cuerpo. Todo ese conjunto toca una serie de cuerdas que tenemos en nuestro interior y, entonces, se produce la MAGIA.

Los años bien trabajados y aprendidos demuestran que la experiencia es un grado y que la edad es solo un número.

Muestra de ello esta mujer, metáfora de cascada sonora y sensorial.

*Fotografía de Antonio Vázquez para La Voz de Cádiz.

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