«Lola Aliloi está aliquindoi». Acabo de vé pasá a un grupo con borsas llena de avíos de fiesta (cocacola, papa y arcó), y quiero í; qué me gusta un cachondeo, mapunto a un bombardeo si antes, durante y/o despué dan de bebé y comé.

Recuerdo con gran nostargia las barbacoa der Trofeo, Trofeo Carranza, er Trofeo de los trofeo. Pasá la noche en la playa y amanecé en ella, afónica de tanto cantá Carnavá y recogé los bartulo pa vorvé a casa de día, llenarena, con ojera, encrespamiento capilá y felí como si no hubiera un mañana. Porque no lo había. Mañana empezaba cuando te despertaba, daba iguá la hora y er día que fuera. Era verano, domingo y nada había en el horizonte que mimpidiera salí.

Sigo mi camino hacia una de mis pastelería favorita cuando, de entre las mascarilla, veo vení unos andare acompañao de unosojo que me suenan una barbaridá. ¡Coño, si es Angustia! Ahí va ella, ensimismada en sus pensamiento, cómo no. A ella el «qué me gusta un cachondeo» solo le viene bien a veces.

—Quilla, ¿adónde va con la media carapena? —le pregunto pa darle un poquito de morcilla.

—Uy, hola, no tabía visto… ¿Media cara por qué? —contesta ella, dando por sentao que la pena llevarla, la lleva en lo arto.

—Hija, porque con la mascarilla solo te veo la mitad der careto y no vea… ¿Ta pasao argo? ¿Un mierdía?

—No, no, solo iba pensando en mis cosa. ¿Y tú, adónde vá?

—Poa darme una alegría a La Poem, a comerme un cruasán relleno mazapán.

A la Angu es hablarle de bollos y se le saltan losojo como dos huevo duro, qué le gusta un durce, chiquillo. Lo intenta disimulá, pero qué va, no puede, aunque la hijaputa intenta que me dé remordimiento.

—Uy, pero eso llevará mucho azúca, ¿no? —suelta ella así, como la que no quiere la cosa.

—Pues no le preguntado ar pastelero, pero llevá lleva, claro. Pero más llevaba er donut de chocolate relleno que te comiste el otro día y aquí está tú. Divinísima.

—¿¡Y tú cómo sabe que…!? Ah, er Féisbu… Si es que no sé pa qué subo ná; bueno pero eso fue un día, recarca ella con dinnidá.

—Claro, iguá que yo, ¿o qué te cree, que er de La Poem me tiene puesta una foto de clienta VÍ a la entrada?

—Ya, ya claro… —dijo ella, creo intuir que medio sonriendo bajo er tapaboca.

—Bueno, te dejo, no vaya a sé que se cuele una excursión de diabético y me dejen sin cruasane, ya hablamo y vamo a danno un homenaje otro día. ¿O te quiere vení? —sorté, intuyendo que estaba loca por engancharse a la excursión azucaril.

—Iba a recogé una manta a la tintorería, pero ya si eso voy luego, argulló ella con vó ilusionada por la dosi que ya se veía meterse entre pecho y esparda.

—¿Una manta? Como si va er mé que viene a recogerla, con la caló que hace va a criá cocoroco como te la eshe en lo arto.

—Venga, voy —dijo Angus decidida.

Amigos comune siempre nos dicen que sorprende que dó personas tan diferentes como nosotra nos llevemo tan bien, y yo creo que ahí radica er secreto de nuestra complicidá: ella me tranquiliza, yo le doy energía vital. Y no es que sea una persona negativa mi amiga Angustia, pero es intensa hasta decí basta, la cabrona. Qué le gusta una profundidá: ella en las cueva María Moco sería felí.

Las do junta somo como er Dúo Sacapunta (interesad@s de la Generación Z y posteriores miren en San Google): lo que no se le ocurre a una se le ocurre a la otra, y nos partimo er culo, tó sea dicho.

Pero ella tiene una pila que, cuando se acaba, no da má. Es como la batería der móvil, si se apaga, ya puede hacerle er pino puente, que hasta que no tenga su tiempo de recarga no hay ná qué hacer. Pue lo mismo. Yo sin embargo no tengo jartura. Las do lo sabemo y yo cuando le veo la cara, ya sé que hay que dejarla tranquila, porque si no se acaba mosqueando y un mosqueo de la Angu es como un petardo cojonero, que pille al que pille por medio cata y de qué manera. Nunca quiera verla enfadá. Será lo úrtimo que hagas sin conocé er miedo.

Llegamo a la pastelería y ella, culo veo-culo quiero, se pide lo mismo que yo, no vaya a sé que el resto de pastele que hay no estén tan bueno como el que me he pedío, qué porculera é. Nos tomamo nuestro cafelito con nata, las do descafeinao: yo porque si no no duermo, ella porque le dan unas taquicardia que una vé tuvimo que llevarla a urgencia de la que le entró. Hipocondriaca perdía como é, se creía que le estaba dando un jamacuco. Ya os lo contaré con más detalle.

Nos deleitamo con nuestro respectivos cruasane y me estuvo contando que estaba atascá con la novela que está escribiendo. Yo le estuve detallando las peripecia de la úrtima campaña de publicidá que estoy montando y también charlamo sobre nuestra úrtimas lettura. Una tarde de amigas, al fin. También nos jartamo de reí, pero eso no es ninguna novedá. Disfrutona que somo.

Hola, soy Lola Aliloi y aquí estamo tres día y solo nos queda uno. Sí, mi lema es «qué me gusta un cachondeo». A reventarlo tó, ome ya; aunque sea con mascarilla y distancia de seguridá.

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