Hoy tengo ganas de escribirme una carta. A mí. He escrito muchas a lo largo de mi vida, pero ninguna a mí. Y siento que me la debo.
Para empezar quiero, necesito, pedirme perdón. Por haberme hablado y tratado tan mal. Por desconfiar de mí misma; de mis tripas que nunca, jamás, me han fallado. Por no permitirme ser.
Sin embargo, no me culpo. Me acuno. Me perdono. Hice lo que pude con lo que tenía, con lo que sabía. Y he sobrevivido. He llegado hasta aquí, que no es poco.
Porque quiero, necesito, darme las gracias. Gracias por haber ido transitando la vida, por equivocarme, por sostener el dolor e intentar aprender siempre. Por sonreír, aunque sin ganas. Eso fue lo que me trajo hasta aquí, a pesar de que no me escuchara, porque no sabía. Era el único camino que conocía para seguir adelante. Y no rendirme. Quiero agradecerme el valor para ir a terapia, para afrontar y aceptar el dolor sufrido, que forma parte de este camino, todavía en proceso.
Ya no tendré falsa modestia. O, al menos, lo intentaré. Si he hecho algo que está bien, lo diré. Y si alguien piensa que soy egocéntrica o presuntuosa es su problema. No el mío. Sí, tengo talento. Y ya no voy a permitir que nadie siquiera insinúe lo contrario. Oídos sordos a palabras necias.
Ahora sé quién soy. Un velero. Navegaré y desplegaré mis velas. Encontraré tormentas en mi travesía, pero pasaré a través de ellas y saldré al otro lado. Y si la tempestad es lo suficientemente fuerte como para arrastrame al fondo del océano, tendré que aceptarlo. No lucharé, pero sí haré lo que esté en mi mano para volver a ver la luz del sol, y el azul del cielo y el mar.
Ahora yo decido si izo o no las velas. Yo llevo el timón. Y estoy tirando por la borda mucho de lo que me sirvió en su momento, pero que ya no. Me acompañó el tiempo necesario, y agradezco que estuviera ahí para mí, pero tengo que hacerle hueco al nuevo y más útil avituallamiento.
Y un día, espero lejano, atracaré. Terminaré el viaje, pero este velero que soy se llevará a puerto todas las experiencias y tocaré tierra, o lo que quiera que sea, siendo lo que siempre he sido: esencia.
| Puedes comprar mi primera novela, Cuando todo se volvió acuarela aquí. Y en versión digital en el siguiente enlace: https://n9.cl/tx2qn También disponible en librerías. Suscríbete a mi Newsletter aquí. Si te apetece, puedes realizar una microdonación para apoyar mi trabajo en https://paypal.me/ioescritora?locale.x=es_ES o realizando una suscripción mensual de 2€ o 5€ en https://patreon.com/ioescritora Gracias infinitas. |
Descubre más desde IoEscritora
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Deja un comentario