Sí, seguramente soy yo. Que me hago mayor y echo de menos el Carnaval como lo conocí. En casi nada se parece a esto.
Sí, seguramente soy yo. Menos golfa, abstemia, con más experiencia, pero las mismas ganas de disfrutar y pasarlo bien.
Sí, seguramente soy yo. Ahora burguesa acomodada, privilegiada con techo y comida en la nevera.
Sí, seguramente soy yo. Facha para unos, zurda de la rojambre para otros… Liberal para mí misma, que es a quien rindo cuenta cada día.
Sí, seguramente soy yo. Que ya apenas oigo la carga, ni la gracia, la ironía, ni la sátira, ni el sarcasmo. Incluso en los «oles» hay algo que no reconozco. No sé cuándo entró, pero aprieta.
Sí, seguramente soy yo. Que poco Cádiz se ve y se oye ya entre quienes llenamos tus calles. Gaditanas y gaditanos son los que cantan… Y los que sirven cerveza y bocadillos tras una barra.
Sí, seguramente soy yo. Que viví la mejor época de mis Carnavales. Unos momentos que, como pasado que fueron, son irrepetibles. Ahora lo sé.
Y si lo hubiera sabido entonces… Más me habría agarrado a ellos para que ningún recuerdo se desvaneciera entre mis dedos.
Cómo se está desmoronando ante mis ojos el Carnaval, volviéndose una fiesta más, y una feria de tantas. Y, sin embargo —o quizás por eso— duele como sólo duele lo que fue un modo de estar. Cádiz.
Descubre más desde IoEscritora
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Deja un comentario