Hola,
¿qué escribiría si no tuviera que rendir cuentas ante mí ni ante nadie? ¿Qué haría de verdad?
Durante todo el día mi cabeza bulle, llena de ideas y pensamientos. Sin embargo, cuando la vuelco para ver todo el contenido, no hay nada.
La sacudo fuertemente… Es imposible que no haya nada. Debería desparrarmarse todo sobre la mesa y el portátil y, sin embargo… No hay nada. Miro —incrédula— dentro, con decepción y enfado, y compruebo mi gran temor. Sí… Está vacía.
¡Pero si estaba llena hace unos pocos minutos…! ¡Si siempre está que rebosa —chup, chup— durante todo el día!
Pues ahora incluso se escucha el eco.
Quizás todo ha sido una ilusión. En verdad nunca hubo nada. Como en el poema de Machado:
Quedóse el niño muy serio
pensando que no es verdad
un caballito soñado.
Y ya no volvió a soñar.
Y tú, ¿has sentido algo así alguna vez? Te leo.
Con cariño,
Isa
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