Hola,
no paro de quitarme capas, como una cebolla. Y me pregunto si, en cualquier momento, me quedaré en nada.
He quitado casi toda la capa de la complacencia. He quitado la capa con la que me amoldaba a todo y a todos.
Incluso he quitado la capa del alcohol.
Esta última, la del alcohol, me ha llamado mucho la atención.
Desde muy joven he bebido alcohol. Para mí, como para muchas personas, era algo normal y deseable.
«No te fíes del que pide una sin alcohol».
Hace ya muchos años, empecé a bajar la cantidad, también porque bajó la asiduidad con la que salía.
Y unos tres o cuatro años atrás, debido a un tratamiento por motivos de salud, tuve que dejar de beber alcohol por completo mientras durara dicho tratamiento.
Durante este tiempo, he ido quitando las capas que mencioné anteriormente, y decidí que, salvo muy contadas excepciones en las que de verdad me apeteciera tomarme un vino, no volvería a probar el alcohol.
Y así sigo, porque no me hace bien. Nunca lo hizo, en realidad.
Sin embargo, cuando he acudido a diferentes eventos y he comentado (porque me han preguntado) que no bebo porque me sienta mal, aparecen caras raras, comentarios del tipo «sólo un vasito», «sólo un poquito de ginebra», «una cerveza…». Mi respuesta: No, no y no.
Cada uno que haga lo que quiera, pero no me hagas sentir mal o de menos, aburrida, o cuadriculada porque ya no bebo alcohol.
No hacerlo no hace que me quede en un rincón: sigo bailando, cantando, divirtiéndome… Pero se ve que el resto no está muy cómodo si no llevo un vaso en la mano o, peor: porto una botella de agua.
Ahora veo lo que el alcohol hacía en mí. Y lo tengo tan claro, y me gusta tan poco, que no pienso volver a pasar por ahí.
Lo necesitaba para estar en lugares que en verdad no quería, o estar más tiempo del que podía soportar.
El alcohol hacía que dejara de ser yo.
Por eso, tras quitar la capa del alcohol, la complaciencia y colocar una capa gruesa de límites para protegerme y cuidarme, me surge la duda: ¿Me estaré volviendo una persona aburrida?
Y, honestamente, no lo creo. Quizás haya personas que sí me vean así. Pero eso habla más de sus expectativas que de quién soy yo.
¿Y tú? ¿Tienes capas que no son tuyas? Te leo.
Con cariño,
Isa
| ¿Sabes de alguien que disfrutaría leyendo estas cartas? Reenvíasela 😉 Si todavía no te has suscrito a la newsletter, puedes hacerlo aquí. Si algo de todo lo que publico te resuena, puedes echar un vistazo a mi primera novela, Cuando todo se volvió acuarela, aquí. También disponible en librerías. Todo lo que escribo está hecho para conectar, ayudar, equilibrar, aprender… Si he conseguido algo de esto, puedes hacer una aportación para apoyar mi trabajo en https://paypal.me/ioescritora?locale.x=es_ES o suscribirte mensualmente con 2€ o 5€ en https://patreon.com/ioescritora Gracias infinitas. |
Descubre más desde IoEscritora
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Deja un comentario