Ayer fui al cine con una amiga a ver Mujercitas. Reconozco que solo he visto -hasta la saciedad- la versión de 1949 así que, si tengo que comparar, solo puedo hacerlo con esa. La Edición Anotada de la novela se la he pedido a los Reyes Magos… Por soñar que no quede.

Jo, mi Jo. En esta versión… Es maravillosa. Siempre lo ha sido, pero es que aquí… No solo se ve su pasión por la escritura, se ve su desarrollo, toda ella en su esplendor y miseria. Es tan emocionante que solo quiero verla otra vez.

Cómo enciende la vela para escribir -yo también lo hago-, cómo utiliza la escritura como exorcismo para echar fuera todos sus demonios, como hago yo. Como diría Sol Aguirre «Escribe porque no puede no hacerlo», como les pasa a ellas y me pasa a mí y a tantísimas personas que aman esto que nos hace ser, que nos descubre como seres completos.

Cómo el cartero siempre llama dos veces, o cuatro, pero sabes que el aterrador final se dará. Lo esperas, pero siempre tienes la esperanza de que no ocurrirá esta vez. Hasta que ocurre. Beth. Brutal.

Pero sucede y entonces tu forma de ver la vida se desmorona y debes construir una nueva: Jo no quiere perder a más personas importantes de su vida y está dispuesta a renunciar a ella misma para conseguirlo. La mueve el dolor.

Ese que a veces nos hace darnos cuenta de lo que de verdad es importante y nos hace tomar decisiones. Aporta y nos hace crecer.

Ese que a a veces nos infunde pavor y nos empuja a tomar resoluciones por miedo. A ese hay que tenerlo bien lejos. Vade Retro.

Amy. Qué claridez mental. Qué consciencia de la época y del género que le ha tocado vivir. Meg, contradictoria y caprichosa, hasta que la vida le da en la cara.

Pintora, pianista, escritora y actriz. Todas artistas, todas mujeres en un mundo de hombres donde la sociedad les impide desarrollarse profesionalmente: las castra de su ser, de su personalidad, condenándolas a vidas que «han elegido» en un estrecho abanico de escasas opciones.

Esa era la sociedad de la época y, sin embargo, Mujercitas transmite un mensaje de esperanza y libertad. Porque siempre ha habido y habrá mujeres luchadoras, soñadoras y siempre ha habido y habrá hombres -cada vez más- que empujen y luchen con nosotras, que apoyen e incentiven nuestros sueños porque nosotras hacemos lo propio con ellos.

Porque estamos juntos en esto, porque nuestra lucha es la de ellos y viceversa. Porque se empeñan en colocarnos en bandos diferentes, cuando todos estamos en el mismo: el de la libertad y los sueños por cumplir. La libertad de soñar.

Puedes ayudarme a cumplir mi sueño de publicar mi primera novela realizando una microdonación en https://paypal.me/ioescritora?locale.x=es_ES o realizando una suscripción mensual de 2€ o 5€ en https://patreon.com/ioescritora
De ambas maneras estarás contribuyendo. Gracias infinitas.

Deja un comentario