«Carnaval de Cádiz en pandemia». ¡Ofu, ío! Vaya peazo de mojonazo…

Er sábado salí a tendé por la mañana y pensaba que mabía quedao sorda: no se escuchaba ese bujío constante, que parece que la ciudá vasplotá. No se oía ná en San Antonio, la plaza lucía desnuda, sin tablao.

Domingo de Coro. Argún chiquillo descarríao disfrazao con sus padre, papelillo y serpentina por er suelo. Sol, fresquito. Un día perfecto. Pero no hay ilegale, ni coro, ni Torre Tavira, ni Callejone ni ná de ná. La gente toma La Caleta y las terraza de los bare en grupos de a cuatro. Secucha en la tele «este año se declara el Carnaval de Cádiz en pandemia».

Lune de Coro. Levantera der quince. Me copio de lo que visto er día anterió en redes sociale: le pinto dos colorete a la mascarilla de los cojone. La ciudá luce más sola que Marco en er día de la madre; hay gente, pero como si no hubiera. No sé si esto es má raro o triste. Un gran mojón de categoría. Me meto en un Carrefú, cual yonki, y trinco dos paquete de papa y una tableta de Mirkybá. Me lo pienso comé tó esta tarde, mientra veo (otra vé) los Bríyerton. Desconectando que é gerundio.

Me tragao to los día Er Parco der Falla en OndaCadi, que ma hecho sentí como un cochinito en un charco; un charco mu chico, pero charco ar fin y ar cabo. Y menosmá que estaba. Ahora miro las foto de otros año y me pregunto por qué no hice má. Pué porque estaba disfrutando de lo lindo, y no sabía que me iba a hacé farta un archivo considerable pa intentá consolarme de una pandemia que nos taparía la boca en to los sentío. Vamo… Ni de coña.

En verdá quiero que acabe ya esta semana, a vé si se me quita er nudo este que tengo que ni parriba ni pabajo. Es raro. Es triste. Eso ya lo he dicho, pero qué quiere, le digo a Angu que me mira asintiendo. Que sí, que soy una jartible, que ya lo sé. Que ni yo sabía lo pesá que soy, pero qué le hago. Angu sigue asintiendo en mute, como poseía por Juan.

En verdá ella mentiende porque le pasa lo mismo ca mí, lo que pasa es que yo me repito má. Ella va sortando lastre y se calla, y así va, alternando. Yo no paro de rajá, de decí, de mirá, de buscá. A la Angu se le sartan los lagrimone de vé en cuando, pero ahora está en momento silencio, es que es mu sensible ella.

Bueno totá, que esto es lo que hay. Ajo y agua. Y ya está. Y ná má. Y a portarno bien cruzando hasta los deo de los pié, a vé si el año que viene podemos volvé a nuestro modo de está naturá… Un Carnavá de tré mese nos va a hacé farta. No ni ná.

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