¿Tengo un transtorno alimenticio? ¿O simplemente soy una caprichosa que no quiere controlar su gula por cosas que le causan placer? ¿Por qué estoy enganchada a los hidratos? ¿Esas dos voces de mi mente, el diablillo y el angelito, soy yo? ¿Las dos?

Sí, las dos.

Hoy he decidido decir basta. Eso sí, me he despedido a lo grande: he almorzado en una conocida franquicia de hamburguesas «reinonas» un menú de 3,99€, con burguer de ¿pollo?, patatas fritas y refresco de naranja «cero azúcares añadidos», edulcorado hasta las trancas. Food. Me. Food&Me.

Me he comprado un paquete, blíster o lo que sea de tres palmeras de yema, TRES. Me las he comido, TODAS, alternándolas con un poco de queso gouda (lo único sano que ha entrado en mi estómago hoy aparte de agua).

Llevo años haciendo esto, aunque en los últimos dos años ha empeorado bastante en cuanto a cantidad y frecuencia. Sí, parece que estoy enganchada a los hidratos.

Suelo controlar las calorías y hago deporte. Cuando me paso muchos días seguidos, me llevo comiendo bien tres o cuatro días, incluso a veces he conseguido llegar al par de semanas, para después volver a las andadas.

Como media de una semana, cinco o seis días me meto alguna guarrada (tabletas de chocolate, bollería, patatas fritas, etc.). Estoy en mi peso porque «controlo» mucho para no engordar, pero mi barriga en un cuerpo delgado me delata (seguramente por resistencia a la insulina).

Ayer decidí salir del armario, ¿o quizás debiera decir despensa? El caso es que le conté a mi hermano y decidí publicar mi situación en un grupo cerrado de Facebook del que soy miembro que, aunque no va exactamente de este tema, lo creí conveniente porque pensé que sería el lugar más adecuado para pedir consejo antes de ir a terapia, si finalmente lo considero necesario.

Para mi sorpresa, me contestaron muchísimas mujeres que, o habían pasado por esa situación, o incluso se encontraban inmersas en ella, como yo. Me dieron unos consejos buenísimos, siempre desde el cariño y la comprensión (sin conocerme de nada).

Me hicieron sentir aliviada y acompañada, ya que pasé mucha vergüenza al mostrar mi contrariedad y reconocer abiertamente que sí, que tenía un problema.

También me sorprendió la cantidad de mujeres que sufrimos estos problemas o transtornos -o cómo se llamen- con la comida. Por ello, quiero compartir los buenos consejos que me han dado con aquellas personas que tengan a bien leer esto y, si les puede servir, bienvenido sea. Enganchada a los hidratos o no. A mí el solo hecho de escribirlo ya me ayuda:

  • Ir prescindiendo de este tipo de comida poco a poco, no todo de golpe. Siempre habrá cosas que costarán más dejar. Empieza por lo más fácil para ti.
  • Ser consciente de la posible adicción al azúcar/hidratos e investigar sobre las técnicas para manejar la falta de control. Aquí os puedo recomendar el libro Autocontrol, de Kelly McGonigal.
  • Entender que puedes estar compensando algo que te falta en tu vida con esta comida.
  • Contemplar la posibilidad de ir a un psicólogo y cómo escogerlo: https://psicologíaymente.com/consejos-elegir-buen-psicólogo También me recomendaron la página de Facebook «Así me recupero del transtorno por atracón».
  • Analizarte mientras llevas a cabo esta conducta.
  • Concienciarte de los problemas de salud que te puede acarrear seguir con esta alimentación caótica, como Diabetes Tipo II. SÍ, UNA MIERDA GIGANTE emoji-poop
  • Preguntarte si tienes baja autoestima: cómo andas de autoexigencia y búsqueda del perfeccionismo.
  • Contarlo siempre es positivo. No te avergüences por ello.
  • Quiérete y acepta esto que te ocurre desde la comprensión y no desde la culpa y/o el resentimiento: esto lleva al sentimiento de fracaso y al autosabotaje.
  • Asegúrate que comes suficiente (COMIDA REAL). Puede ser que se ingiera menor cantidad y de ahí los «bajones» de media tarde.
  • No ir al súper con hambre y leer los ingredientes de todo, especialmente de esos «alimentos» que te mueres por consumir.
  • Descansar bien.
  • Hacer helados congelando frutas, triturándola después con leche de coco.
  • Usa canela (baja los niveles de insulina y la necesidad de lo dulce).
  • Toma magnesio (baja o elimina los antojos).
  • Ingiere alimentos con contenido en Gaba: lo llaman el neurotransmisor de la calma y la relajación (muy relacionado con la ansiedad). Se encuentra en los brotes de arroz integral, cebada y soja; en frijoles, maíz, col rizada, castañas, yogur, kéfir, kimchi y chucrut. Se aconseja sustituir el café por té u otra infusión, ya que la cafeína inhibe este neurotransmisor; el té tiene menos cafeína y contiene I-teanina que aumenta su efecto.

Quedo muy agradecida a todas ellas por los consejos y espero que, con esto que escribo, puedan serles útil a alguien más.

Yo ahora mismo me siento llena de fuerza. Gracias. Ya os iré contando.

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