Los hombres buenos son aquellos que te miran con orgullo.

Aquellos que se sienten seguros cuando vas al cine o a cenar con tus amigas. Los que te animan a ir al concierto de tu artista favorito. Aquellos que, cuando un tipejo se pasa tres pueblos en el restaurante donde trabajas, creyéndose con derecho a no sé qué cosas, él salga a defenderte. Pero no interviene porque tú lo miras y le dices que «lo tienes controlado, que te deje a ti». Y te deja. Deja que te defiendas, sabiendo que, si es necesario, él está ahí. No estás sola.

Es aquel que te respeta, porque lo mereces. Porque tú lo respetas y no se entiende que no haya esa reciprocidad.

Son esos que te admiran por la calle desde la tolerancia, sin supremacía. Igual que cuando nosotras admiramos a una mujer o a un hombre que nos parece atractivo. Se reconoce esa limpieza en la mirada. No hay autoridad, no hay superioridad. Hay admiración, deferencia. Nunca deseo de sumisión ni acorralamiento. Jamás sentimiento de indefensión. Nunca miedo.

Los hombres buenos son aquellos que te animan a crecer, que les gusta verte leer, que te regalan libros o te acompañan a comprar un buen sillón de lectura. Son esos que no te dejan escapar, pero sin hacerte prisionera. Son esos que siempre te hacen tener ganas de quedarte porque te sientes tan cómoda y tan bien que los prefieres. No te dan ganas de salir corriendo y desaparecer.

Son aquellos que se dan cuenta de sus errores y los enmiendan. Aquellos que no se percataban de muchos comportamientos machistas, pero que cuando se lo explicas lo ven claro y no dudan en declarar que la violencia de género es terrorismo.

Los hombres buenos son aquellos que se dejan cuidar cuando lo necesitan, que te cuidan cuando hay que hacerlo y te traen un caldito calentito o tu chocolatina favorita.

Son esos que quieren lo mejor para sus hijos, independientemente de si tiene una relación sentimental con la madre o no. Los que hacen fácil una separación, por muy difícil que esta sea. Los que desean que les vaya bonito a las personas que lo merecen y regalan indiferencia a las que no.

Son aquellos que lloran y te consuelan. Esos que se dejan consolar o saben pedir su tiempo y su espacio sin aspavientos. Son los que se emocionan porque la emoción es lo que nos hace humanos y libres. Sí, son esos a los que ya no les da vergüenza llorar.

Los hombres buenos son aquellos que sienten alegría con la felicidad ajena. Son esas personas que siempre deberíamos tener en la vida. Como las mujeres buenas. Fin.

Dedicado a MyLove, un hombre bueno.

Puedes ayudarme a cumplir mi sueño de publicar mi primera novela realizando una microdonación en https://paypal.me/ioescritora?locale.x=es_ES o realizando una suscripción mensual de 2€ o 5€ en https://patreon.com/ioescritora
De ambas maneras estarás contribuyendo. Gracias infinitas.

Deja un comentario