Lo de siempre. Tiene que venir algo gordo para decir BASTA. O para darte cuenta de que el misterio del ser humano está compuesto por dos subespecies.

Una, la empática, la colaboradora y solidaria, la que se preocupa y se ocupa de los demás así, en general, porque sí, porque no puede no hacerlo. La otra, egoísta, estúpida, irresponsable, ególatra e inmadura.

Ya se sabe que el ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor… Pero me sigue sorprendiendo la falta de empatía y que algunas «personas» solo sean capaces de verse su propio ombligo. Sí, me sorprende. Pero sobre todo me cabrea mucho, muchísimo.

Ya lo vi venir a principios de esta semana -en Cádiz- y el martes no fui a ver a mi abuela por su cumpleaños.
Ni veo a mi madre desde el lunes para no contagiarla y que hiciera cadena con mi abuela.

No me da miedo el virus; no me da miedo contagiarme porque estoy sana y sé que si lo pillo posiblemente no me pase nada grave.

Llevo en casa desde el martes sin contacto con nadie por los demás, no por mí.

Sí, me da miedo contagiar a otras personas y se pongan muy malitas o mueran por mi culpa. Sí, me da miedo que alguien sufra un ictus o un infarto o un accidente grave y no puedan asistirlo en los hospitales como es debido porque los sanitarios no den abasto. Sí me da miedo que se tomen medidas excepcionales debido a la irresponsabilidad de algun@s, cosa que ya ha ocurrido.

Si para algo me ha servido estudiar Historia es para ver venir estas cosas, y la supresión de libertades siempre es peligrosa. Porque se quitan de un plumazo y luego para recuperarlas… Tú sabes… Que lo mismo cuesta volver a lo de antes y tal. Que no digo que vaya ocurrir, pero si es posible evitarlo, pues mejor. Por no hablar de los costes económicos, que dará para otro artículo.

Pero qué va.

Aquí está la peña que no puede pasar sin una cerveza en una terraza, sin ir a comer a un restaurante, sin quedar con los amigos a echar unas risas. Señor@s, que por suerte existe Internet: haced una puta videoconferencia. Un té, una cerveza, un café y una vela aromática y a charlar y a descojonarse, pero sin poner en peligro a nadie. ¡Cojones, ya!

Luego están las MARAVILLAS, con las que quiero acabar el artículo, para no hacerlo enfadada: conciertos gratuitos, charlas en directo por Instagram, clases de yoga, talleres para gestionar el estrés que provoca esta situación. Todo gratis, realizado por PERSONAS que regalan su tiempo, sus conocimientos y su arte por el bien de los demás, sin importar quiénes somos.

Sí, el ser humano puede ser maravilloso. Y tú, ¿en qué grupo estás?

Puedes ayudarme a cumplir mi sueño de publicar mi primera novela realizando una microdonación en https://paypal.me/ioescritora?locale.x=es_ES o realizando una suscripción mensual de 2€ o 5€ en https://patreon.com/ioescritora
De ambas maneras estarás contribuyendo. Gracias infinitas.

Deja un comentario