Siguiendo con mi disfrute de películas con personajes intensos y complicados, hoy me tocaba El Caballero Oscuro, aconsejada mil veces por mi hermano: la interpretación del Joker.

El personaje es INCREÍBLE. Y me encanta que sea así por naturaleza propia, no por ninguna triste historia de infancia traumática que, de alguna manera, justifique la maldad del personaje. No. Él es así. Se regocija con ello. Hace el mal, lo disfruta, es consciente de lo que produce en los demás y le encanta.

¿No es Batman un justiciero nato? Y en ese caso, apenas nos preguntamos por cómo habrá sido su vida para ponerla en riesgo por personas que ni conoce, ni sabe si lo merecen. No necesitamos en el argumento algo que justifique su bondad, su sentido de la justicia. Tomamos por normalidad la compasión, la humanidad y quizás ahí esté nuestro error, y nuestra necesidad de tantos opiáceos y psiquiatras.

Somos incapaces de ver la maldad como algo normal, no podemos creer que una persona simplemente sea así y ya está. Tiene que ocurrirle algo; estar enferma, o traumatizada. Y no. Simplemente hay que aceptar que existen y, si damos con alguna, lo más inteligente que podemos hacer es salir por patas poner distancia de por medio.

Desde mi más absoluta ignorancia, a mi entender, la única manera de hacer un papel como el de Joker -y así de bien- es aislándose mientras se prepara el personaje, teniendo por única compañía personas (ya sean reales o ficticias de películas o libros) que disfruten conscientemente con el dolor ajeno. Pero claro, esto tiene un peligro… Si la persona en cuestión no se encuentra psicológicamente en plenas facultades, el personaje puede llegar a engullirlo y ser incapaz de salir de él cuando el trabajo ha finalizado.

Desde luego, desconozco qué fue lo que motivó al actor que interpretaba al Joker al suicidio, pero no me extrañaría nada que tuviera que ver con algo de lo que he expuesto.

Yo, sólo la he visto una vez, he salido a la calle y, por un momento he llegado a comprender el placer a través del dolor ajeno. Sin estar enfadada con el mundo, tranquila, sosegada, sin rencor. Y para conseguir transmitir así, algo tan difícil, sólo hay una forma: una interpretación sublime.

 «Lo que no te mata, te hace diferente» Joker, El Caballero Oscuro

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