¿Cómo lo hacían? se preguntarán telepáticamente esos seres extraplanetarios, que llegarán a este cuerpo celeste ya deshabitado.
¿Cómo conseguían vivir con la certidumbre de la muerte en los talones? Es imposible ser feliz así -le dice uno de los seres al otro.

Tras investigar concienzudamente los vestigios materiales y digitales de la bola azul, uno de ellos llega a una clara conclusión.

Parece que sí lo eran, afirma asombrado, comprobando las pruebas de ello. Ser finitos hacía cada momento único, viviendo en una continua cuenta atrás.
¡Vaya agobio! contesta su congénere. Además no era lo común, la mayoría de los humanos que pasaron por aquí no echaron cuenta a eso que dices.

Claro responde, porque únicamente estuvieron vivos: nacieron, se reprodujeron y murieron, pero la vida jamás pasó por ellos. Ni siquiera se enteraron de qué iba.
Pues qué pena, y qué injusto añade. Al final, hicieran lo que hicieran, todos morían igual. ¡Vaya fiasco!

Parece que no. Parece que los que sí pasaron por la vida, cuando se iban, dejaban algo aquí a los demás. No parece nada material ni físico, sino más bien una emoción, una sensación y mucho aprendizaje: la justificación argumentada de su paso por aquí hizo felices a otras muchas personas y su marcha produjo el motor para continuar y seguir evolucionando. Eran como nuestras guías, pero mortales debido a su físico perecedero. Las nuestras sólo existen en lo abstracto, por eso son inmortales.

Ambos se miraron con sus pupilas de cristal líquido, azul caminante blanco. Y, el que permanecía más incrédulo, soltó en el circuito telepático del otro una hipótesis que explicaría una parte fundamental de su mundo:

¿No te parece mucha casualidad? ¿Y si nuestras guías son esas personas trascendidas? Nosotros somos infinitos porque nos diseñaron con un cuerpo que no caduca, de un material inmarchitable, pero nuestras almas maestras… Es como si hubieran venido de otro lugar; siempre lo hemos sospechado porque ya estaban ahí antes que nosotros… ¿Venían de un sitio como este para luego abandonarlo y acudir al nuestro para siempre? ¿Nos han creado ellas inspiradas en los humanos que vivieron aquí? ¿Crees que nos lo dirán si les preguntamos?

Puedes ayudarme a cumplir mi sueño de publicar mi primera novela realizando una microdonación en https://paypal.me/ioescritora?locale.x=es_ES o realizando una suscripción mensual de 2€ o 5€ en https://patreon.com/ioescritora
De ambas maneras estarás contribuyendo. Gracias infinitas.

Deja un comentario