Cuando salir en el Carnaval de Cádiz era de golfo y borracho.
Y de hombres.

Cuando ser artista estaba mal visto. Cuando -siendo artistas- tenían que dedicarse a cualquier otro oficio, obligando muchas horas a algo que no les gustaba y un ratito a su pasión. Pues claro, bebían y golfeaban, no eran felices, muchos ni siquiera se planteaban qué era eso.

No creo que ahora la creatividad se enseñoree más con Cádiz que antes. O sí, quién sabe. Yo creo que ahora hay más oportunidad, creada con esfuerzo, sudor, lágrimas y soledad de muchos de los que ahora son autores/agrupaciones de renombre. Ahora empezamos a creérnoslo, porque es que nos lo dicen tanto, y viene tanta gente de tós laos… Que algo de cierto debe haber.

Nos hemos llevado años y años echando por tierra nuestro propio arte y mirando por encima del hombro con frases despectivas del tipo «y este que se habrá creído… Poeta dise…. Pero si escribe en Carnaval… No tiene rollo… Esos son unos flojos que no quieren dar un palo al agua… Se van a cantar fuera, no son peseteros ni ná…».

El Carnaval como arte menor, qué digo arte, como una cosa de gente desocupada que no tiene nada mejor que hacer que ponerse a escribir todos los años un repertorio inédito de música y letra, que tu grupo de colegas se lo aprenda y lo canten más o menos en condiciones.

No es gente desocupada, son personas con el don de la creatividad: escritores, intérpretes, músicos, cantantes de vocación y corazón que dedican su tiempo libre a escribir, componer y cantar porque no pueden no hacerlo. Porque forma parte de su vida, de su ser. Ahora parece que todo el mundo lo entiende, más o menos. Anda que no he tenido yo porfías porque me decían que Martínez Ares no era poeta. Tócate los manubrios.

Somos muy imaginativos, tenemos talento en esto del crear, en esto del pensar, del escribir y del cantar. Por eso, y a pesar de nosotros mismos, salir en el Carnaval de Cádiz ha ido evolucionando hasta lo que es hoy, y algunos han conseguido hacer de su pasión y talento su profesión.

Ahora falta que le echemos los arrestos necesarios para creernos, de verdad, que podemos crear una industria real por y para la ciudad gracias a nuestra Fiesta más grande, que lo es, pero sobre todo es una forma de vivir y de entender la vida: es un modo de estar de la gente de Cadi.

Cómo es posible que no haya en Cádiz una tienda de telas y otra de disfraces, de tipos de aquí, no traídos de la China mandarina. Con sus tejidos, su hechura bien hecha y su temática de aquí. Más caros, por supuesto, pero se venderían como rosquillas. Yo porque coser no es lo mío que si no…

Ahora falta que, como le cantaba Manolito Santander a su hija -quizás recordando lo que su padre ya le hizo con Fletilla-, reconozcamos errores y dejemos que las mujeres formen parte real de la Fiesta y de la industria. No me creo que no haya autoras que puedan dar un revés en el Gran Teatro Falla y dejarnos con las calandracas temblando. Mi alegría de ver este año a una mujer en la chirigota del Cascana ha sido indescriptible.

Ahora falta ponerse manos a la obra, porque tenemos un potencial que no nos creemos y tiene guasa que tengan que venir desde fuera para decirnos lo buenos que somos en esto. Nos lo tenemos que creer, que eso no es malo, al contrario.

Esa creencia de no admitir nuestro portento porque los demás van a pensar que somos unos presuntuosos. Esa creencia nos pesa como una losa. Ya va siendo hora de quitárnosla de encima, subirnos a ella y gritarle al mundo que Cádiz no solo es cuna de la libertad, sino del talento y la creatividad. Ya va siendo hora de dejar de esperar que otros hagan las cosas, porque visto y comprobado está que no.

Que no todo el año es Carnaval, pero sí hay Cádiz para todo el año.

(*) Música de fondo «Carnaval a piano por Tomy Alemania».

Puedes ayudarme a cumplir mi sueño de publicar mi primera novela realizando una microdonación en https://paypal.me/ioescritora?locale.x=es_ES o realizando una suscripción mensual de 2€ o 5€ en https://patreon.com/ioescritora
De ambas maneras estarás contribuyendo. Gracias infinitas.

4 comentarios

Deja un comentario