Hoy me siento tienna. Paseando por la calle Ancha la ternura se apodera de mi ser, cuando veo un grupo reducío de guiri hispanian siguiendo un paragua cerrao. Me emociona vé a tré extranjero haciendo foto a una fachá, de esas que tenemo por aquí tan bonita, y que a ellos les llama tanto la atención. Desescalada pandémica. ¡Yujuuuu!

Por fin parece que la puta pandemia nos abandona pa dejarno volvé a viví con normalidá. Yostoy loca por pisá una discoteca al aire libre, pero todavía via esperá. O esa es mi intención. Sé que como sarga un día a cená y me tome dos copita de vino, voy al perrreo de cabeza. De to forma, de momento solo están hasta las dó, y eso me parece mu poco tiempo pa lo que necesita mi cuerpo serrano.

Mis amiga de Jeré y yo no vemo la hora de que llegue la feria del año que viene. Entre el Carnavá y la Feria, me voy a llevá un mes ardiendo, mínimo.

Pa contá lo que echo de meno nuestra forma de está necesito un capítulo, y de los largo, solo pa eso. Escucho una caja y un bombo y se me ponen las oreja como a un jobi, empiezo a mirá pa los lao y los pelo se me ponen comoscarpia. Es probable que el año que viene Carnavá y Feria se pisen, de lo que se va a alargá er primero y lo que se va delantá la segunda.

La Semana Santa pues… Par que le guste; pa rezá y vé vírgene estoy yo.

Lo único que quiero es recuperá er tiempo perdío, que sé que es imposible, pero no perdé ni un segundo en pamplina de lo que está por vení sí que lo puedo hacé. No ni ná.

La desescalada pandémica está en modo ON.

Esta que está aquí se va desgañitá en el concierto de Alejandro Sán, que era en 2020 y hasta 2022 nanai de la China. Y como los Battris Boy hagan concierto allá que pienso í. Ahora o nunca.

Er despiporre ya se ve vení desde este primé fin de semana completo, sin estadalarma, donde la gente sa echao a las carretera como si no hubiera un mañana.

Felices año veinte saldrá en los libro de Historia… Esperemo no repetir lo de los triste años treinta der siglo pasao. Y, por si acaso, disfrutemo de lo de ahora.

Lo de cogé un avión se me antoja fantasía pura y dura. Y no me decido a dónde quiero í primero: Nueva Yó, Parí, Bruja, Japón o Australia. En verdad, me conformo con montarme y que me lleve alguna parte: cualquier sitio que no magan taparme er careto o que estén tirando zambobazos me vale.

Pero pa eso tovía me queda. Hasta que no esté tó normá normá, ná de ná. Vamo, hasta que se nos haya olvidao lo que significa desescalada pandémica, con to sus… Cuando eso ocurra, entonce sí, der tirón.

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